¿Existen defensas de ciberseguridad económicas?

Ha comenzado una era de ataques a las infraestructuras críticas de las naciones, por lo que las defensas de ciberseguridad deben ser robustas. Uno de los objetivos preferidos de los hackers; los servicios de agua rurales, los cuales tienen ventajas y algunas vulnerabilidades.

Las nuevas tecnologías hacen que empresas y los usuarios seamos más eficientes, también que los ciberdelincuentes desarrollen softwares maliciosos de manera automatizada y sofisticada todos los días. De este modo el aumento de la digitalización de la sociedad en todos los aspectos conlleva que el perjuicio que produce la ciberdelincuencia en la economía sea elevadísimo, pudiendo llegar a los 600 mil millones de euros al año. Según advierte la Unidad de Coordinación de Ciberseguridad de la Guardia Civil, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) son el objetivo del 70% de los ciberataques en España. Por ello, la ciberseguridad debe considerarse no como un coste, sino como una inversión tanto para las empresas como a nivel particular.

Uno de los aspectos fundamentales actualmente para ganarse la confianza de los usuarios es que las empresas se enfoquen en la seguridad de la economía digital, tanto en las transacciones como en la protección de los datos personales. El usuario final, sea una empresa o una persona física, necesita que le aseguren que se van a evitar los fraudes económicos y el acceso a sus datos personales o empresariales. No en vano estos son uno de los mayores activos económicos con los que cuentan las empresas hoy en día.

Veamos qué factores afectan en la seguridad de la economía digital

A la hora de hablar de los aspectos que afectan en la seguridad de la economía digital, uno de ellos es la tecnología. Su adecuado desarrollo es clave para que funcione esta economía. Dentro de ésta, encontramos como puntales fundamentales el desarrollo del hardware, o dispositivos digitales de última generación; el desarrollo del software, o por decirlo de manera sucinta, de los sistemas operativos que permiten el funcionamiento de los dispositivos, y disponer de una conexión a la red y de datos, es decir, de una plataforma para el procesamiento y almacenamiento a escala.

Todo ello obliga a que se fijen una serie de criterios que garanticen la privacidad, integridad y confidencialidad de los datos personales y empresariales.

Y por último, pero fundamental en la economía digital, es la generación de confianza. Conseguir que el usuario sienta confianza total donde está depositando sus activos se consigue con la ciberseguridad, aspecto básico de toda empresa que opere en internet.

Con un sistema propicio de ciberseguridad, evitaremos las grandes pérdidas que se generan cuando se producen fraudes, secuestros de datos, robo de propiedad intelectual, pérdidas por la desviación o el bloqueo de los flujos financieros, que acarrean perdidas prácticamente incuantificables, así como el coste por la recuperación de estos, por el lucro cesante y por la pérdida de oportunidades, pues muchos usuarios no realizan cierto tipo de operaciones financieras on line por el miedo a la ciberdelincuencia.

En definitiva, la ciberdelincuencia crece de la mano de la digitalización, pudiendo ser más sofisticada que las empresas más avanzadas en esta materia. Además, la ciberdelincuencia podríamos decir que desgraciadamente sigue siendo fácil, puesto que muchos usuarios no toman las medidas de protección básicas y hay productos tecnológicos que carecen de las defensas oportunas. Por ello, para mantener tus activos, dinero, datos personales o cualquier tipo de propiedad intelectual o industrial a salvo, es fundamental establecer mecanismos de seguridad que vayan incluso por delante de las obligaciones legales.